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¿Qué es Muse y por qué Meta quiere convertirlo en mucho más que otro ChatGPT?

Imagen destacada de Hefestec sobre Muse, el agente de inteligencia artificial de Meta

Meta tiene una nueva inteligencia artificial, pero presentarla simplemente como otro rival de ChatGPT sería quedarse bastante corto. Muse no está diseñado únicamente para conversar con el usuario, sino para asumir tareas y ejecutarlas de principio a fin.

Presentado a comienzos de septiembre, Muse es lo que Meta define como un agente personal de inteligencia artificial. Puede responder preguntas y generar contenido, pero también navegar por internet, utilizar aplicaciones, enviar correos, comprar productos, crear documentos, generar imágenes o encargarse de tareas que requieren varios pasos.

La diferencia frente a un chatbot tradicional está precisamente ahí. En lugar de limitarse a generar una respuesta para que después el usuario continúe el trabajo, Muse intenta asumir una parte mayor del proceso.

De responder preguntas a ejecutar tareas

Durante los últimos años nos hemos acostumbrado a utilizar la inteligencia artificial siguiendo una dinámica bastante sencilla. Le pedimos a ChatGPT que prepare un correo y después somos nosotros quienes lo enviamos. Le pedimos que busque hoteles y terminamos haciendo manualmente la reserva. También podemos pedirle que escriba un artículo, pero después todavía hay que entrar en WordPress, maquetarlo, añadir las imágenes y publicarlo.

Muse intenta reducir ese salto entre recibir una respuesta y completar realmente la tarea.

Meta le ha dado un ordenador virtual propio, denominado Muse Secure VM, con navegador y entorno persistente. Desde ahí puede utilizar servicios y páginas web en nombre del usuario, manteniendo determinadas tareas activas incluso cuando no estamos delante del ordenador. Meta explica este enfoque en la presentación oficial de Muse.

Esto permite plantearle encargos mucho más amplios. En lugar de limitarse a mostrar vuelos entre Madrid y Nueva York, por ejemplo, podría recibir la orden de encontrar determinadas opciones, comprobar fechas, comparar precios y avanzar en el proceso de reserva siguiendo unas condiciones previamente definidas.

Meta introduce confirmaciones adicionales para determinadas acciones sensibles, especialmente cuando intervienen pagos, correos u operaciones que pueden tener consecuencias importantes.

Más cerca de OpenClaw que de un chatbot tradicional

La filosofía de Muse se parece bastante más a la de proyectos como OpenClaw y otros agentes autónomos que a la imagen clásica que tenemos de ChatGPT.

El objetivo no consiste únicamente en disponer de un buen modelo de lenguaje, sino en rodearlo de herramientas, aplicaciones, navegador, memoria y permisos suficientes para que pueda realizar trabajo real.

La diferencia está en que Meta intenta empaquetar toda esa complejidad dentro de un producto pensado para usuarios normales. Mientras que soluciones como OpenClaw requieren configurar modelos, herramientas, integraciones y permisos, Muse pretende entregar buena parte de esa infraestructura ya preparada.

Esta aproximación puede ser importante porque reduce una de las principales barreras que todavía tienen los agentes de inteligencia artificial: configurar todo lo necesario para que realmente hagan algo útil.

Conectores, aplicaciones y un ordenador propio

Los conectores son una de las piezas fundamentales de Muse.

Meta ya habla de integración con servicios como correo electrónico, calendario e Instagram, además del acceso a aplicaciones y páginas web mediante su navegador. La compañía también asegura que Muse puede crear herramientas propias cuando necesita realizar una tarea para la que todavía no existe una integración preparada. La página oficial de Muse detalla parte de estas capacidades.

La idea permite imaginar flujos bastante diferentes a los habituales. Muse podría revisar un correo, detectar una invitación para un evento, comprobar el calendario y preparar una respuesta sin que el usuario tenga que saltar constantemente entre aplicaciones.

También puede trabajar con documentos, investigar información adicional y generar contenido, incluyendo imágenes mediante las herramientas de inteligencia artificial de Meta.

En Mac la integración va todavía más lejos. Durante Meta Connect 2026, la compañía anunció que Muse puede controlar aplicaciones del ordenador con permiso del usuario. Esto permite que el agente interactúe con software local y continúe determinadas tareas mientras el usuario se dedica a otra cosa. Meta resumió estas novedades durante Connect 2026.

Un flujo completo de trabajo empieza a ser posible

Para entender mejor el potencial de Muse conviene pensar en una tarea real.

Un creador de contenido podría pedirle que investigase una noticia, revisase las fuentes, redactase un artículo, generase una imagen destacada y preparase varias versiones para redes sociales.

En ese punto todavía faltaría el último paso: publicar todo el trabajo.

WordPress no aparece actualmente entre los conectores principales que Meta promociona públicamente, pero Muse podría interactuar con la plataforma utilizando su navegador o controlando las aplicaciones del ordenador.

Existe además una segunda posibilidad bastante más interesante a medio plazo.

Meta quiere convertir Muse en una plataforma empresarial

El 28 de septiembre Meta presentó Meta Enterprise Platform, una nueva plataforma destinada a empresas y desarrolladores que amplía considerablemente las ambiciones alrededor de Muse.

Dentro de ella aparecerán Muse, Muse API, Muse Code y Meta Business Agent. La compañía ya no plantea el agente simplemente como un asistente personal, sino como una infraestructura sobre la que otras empresas podrán construir sus propios flujos de trabajo. Meta detalla aquí su nueva plataforma empresarial.

Muse API puede ser especialmente relevante en este contexto, ya que abre la puerta a integraciones directas con otras plataformas. En el caso de WordPress, por ejemplo, una integración mediante su API permitiría crear entradas, subir medios, asignar categorías o establecer una imagen destacada sin necesidad de controlar visualmente el navegador.

Ese modelo convierte a Muse en algo más cercano a una capa de automatización inteligente que a una aplicación de chat.

La gran ventaja de Meta está en la distribución

Meta tiene además una ventaja que pocos rivales pueden igualar fácilmente: controla algunas de las aplicaciones más utilizadas del mundo.

WhatsApp, Instagram, Facebook y Messenger forman parte del mismo ecosistema, lo que permite a la compañía introducir Muse directamente en servicios que ya utilizan miles de millones de personas.

Reuters señaló que Muse consiguió alrededor de 2,8 millones de descargas durante sus primeros doce días, además de ofrecer una modalidad gratuita y planes de pago de 20 y 100 dólares mensuales. Reuters analizó el arranque comercial de Muse.

Meta también está extendiendo Muse hacia su hardware. Durante Connect 2026 anunció su integración con las gafas inteligentes de la compañía, permitiendo que el agente utilice el contexto de lo que está viendo el usuario para continuar una tarea.

La compañía incluso plantea que Muse disponga de su propia dirección de correo electrónico, reforzando la idea de convertirlo en una especie de asistente digital permanente al que podemos delegar trabajo.

ChatGPT y Claude Code también están avanzando hacia los agentes

Muse no aparece en un mercado vacío.

ChatGPT lleva tiempo incorporando herramientas, navegación y capacidad para actuar sobre servicios externos, mientras que Claude Code ha demostrado hasta dónde puede llegar un agente especializado cuando dispone de acceso al terminal, los archivos de un proyecto y diferentes herramientas.

Meta está siguiendo una dirección similar, pero intentando construir Muse desde el principio como un agente personal permanente, conectado a servicios, aplicaciones y dispositivos.

También aparece Muse Code, una variante orientada al desarrollo de software que formará parte de la nueva plataforma empresarial de Meta.

La diferencia no está tanto en que uno de estos sistemas sea necesariamente mejor que los demás, algo que todavía requerirá pruebas reales, sino en el enfoque. Muse intenta reunir agente personal, plataforma empresarial, herramientas de programación, aplicaciones de consumo y hardware dentro del mismo ecosistema.

Darle capacidad de acción también aumenta los riesgos

Cuantas más tareas puede realizar una inteligencia artificial, mayores son también las consecuencias cuando algo sale mal.

Una respuesta incorrecta puede resultar molesta, pero enviar un correo equivocado, realizar una compra no deseada o manejar de forma incorrecta información financiera tiene consecuencias mucho más importantes.

Reuters informó de que Meta retrasó inicialmente el lanzamiento de Muse mientras trabajaba en problemas de seguridad y fiabilidad detectados durante las pruebas internas. La compañía ha introducido diferentes medidas de protección y permite decidir qué aplicaciones puede utilizar el agente, aunque la seguridad seguirá siendo una de las grandes cuestiones alrededor de este tipo de sistemas. Reuters recogió esos problemas previos al lanzamiento.

No es un problema exclusivo de Meta. Los bancos ya han advertido sobre los riesgos asociados a los agentes capaces de realizar compras, especialmente en ámbitos como el fraude, la privacidad y la responsabilidad cuando una operación no sale como esperaba el usuario. Las advertencias del sector financiero van precisamente en esa dirección.

La próxima batalla de la inteligencia artificial será ejecutar mejor

Durante buena parte de los últimos años hemos comparado modelos de inteligencia artificial preguntándonos cuál escribe mejor, cuál razona mejor o cuál genera mejores imágenes.

La llegada de agentes como Muse apunta hacia una competición diferente.

Cada vez importará más saber qué herramientas puede utilizar una inteligencia artificial, a qué servicios tiene acceso y cuánto trabajo puede completar sin que el usuario tenga que intervenir constantemente.

Meta parte con una posición especialmente interesante porque combina modelos de inteligencia artificial, aplicaciones utilizadas diariamente por miles de millones de personas, hardware propio y una nueva plataforma empresarial construida alrededor de sus agentes.

Muse todavía tendrá que demostrar que todas estas capacidades funcionan de manera fiable fuera de las demostraciones y, sobre todo, que los usuarios están dispuestos a entregar a una inteligencia artificial acceso suficiente como para que realmente pueda trabajar por ellos.

Pero la dirección está bastante clara: Meta no quiere que Muse sea simplemente otro lugar donde hablar con una inteligencia artificial. Quiere convertirlo en la inteligencia artificial a la que le entregamos el trabajo.

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