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Los coches de Stellantis trabajarán juntos para mapear las carreteras

Coches de distintas marcas de Stellantis compartiendo datos para crear mapas vivos y mejorar los asistentes de conducción

Stellantis incorporará desde 2027 la tecnología Road Experience Management de Mobileye en algunos de sus futuros vehículos. El sistema utilizará las cámaras delanteras de millones de coches para detectar carriles, obras, cambios en la vía y otros elementos del entorno, combinará esa información en la nube y la devolverá al resto de la flota en forma de mapas actualizados.

La idea es sencilla, aunque técnicamente bastante ambiciosa: cada coche dejará de ser únicamente un vehículo y se convertirá también en un sensor capaz de mejorar la conducción de los demás.

La colaboración afectará inicialmente a determinados modelos de Stellantis comercializados en Estados Unidos. La compañía todavía no ha confirmado qué marcas estrenarán la tecnología, aunque el grupo reúne fabricantes como Jeep, Chrysler, Ram, Dodge, Fiat, Peugeot, Citroën, Opel y Alfa Romeo.

Un mapa que se actualiza mientras los coches circulan

La tecnología REM, siglas de Road Experience Management, utiliza las cámaras delanteras instaladas en los vehículos equipados con los procesadores EyeQ de Mobileye.

Estas cámaras ya observan la carretera para funciones como el mantenimiento de carril, el reconocimiento de señales o la frenada automática. Mobileye aprovechará parte de esa información para detectar marcas viales, trazados, cruces, incorporaciones, obras y cambios temporales en la carretera.

Según explicó Reuters al detallar el acuerdo, los datos se enviarán a la nube, se combinarán con los recogidos por otros vehículos y se utilizarán para crear una representación constantemente actualizada de la vía. Después, esa información volverá a los coches para mejorar el funcionamiento de sus asistentes de conducción.

No se trata de grabar y enviar continuamente todo lo que ocurre alrededor del vehículo. El sistema extrae pequeños fragmentos de información relevante sobre la carretera, que ocupan mucho menos espacio que un vídeo completo.

Los coches aprenderán de lo que han visto otros coches

Uno de los puntos más interesantes de REM es su carácter colectivo. Cuando un vehículo detecta que una línea ha cambiado, que una carretera está en obras o que existe una nueva salida, esa información puede terminar ayudando a otros coches que todavía no han pasado por allí. Cuantos más vehículos participan, más preciso y actualizado puede ser el mapa.

Mobileye asegura que su plataforma ya cubre más del 95 % de las carreteras públicas de Estados Unidos y Europa. Durante 2025, más de ocho millones de vehículos aportaron datos equivalentes a 34.000 millones de millas recorridas, unos 54.700 millones de kilómetros. Stellantis será el quinto de los diez mayores fabricantes de automóviles del mundo que contribuye a esta plataforma.

La escala es importante porque un mapa tradicional puede tardar días o semanas en incorporar determinados cambios. Una flota distribuida por miles de carreteras puede detectarlos mucho antes.

Mejor mantenimiento de carril, incluso sin líneas claras

Stellantis utilizará esta información para mejorar funciones como el mantenimiento de carril y la conducción manos libres.

Los asistentes actuales dependen en gran medida de que las marcas viales sean visibles y de que el coche pueda interpretar correctamente la carretera mediante sus cámaras y sensores. Cuando las líneas están desgastadas, cubiertas o directamente no existen, el sistema puede perder precisión o desconectarse.

Los mapas generados por REM permiten que el vehículo tenga una referencia adicional sobre por dónde debería continuar la carretera, incluso cuando la cámara no consigue verla con claridad. Esto puede ampliar las zonas en las que funciona la conducción manos libres y hacerla más estable bajo determinadas condiciones.

Aun así, hablamos de un sistema de asistencia de nivel 2. El conductor seguirá siendo responsable del vehículo y deberá mantener la atención, aunque pueda retirar temporalmente las manos del volante en los tramos permitidos. No es conducción autónoma plena ni permite desentenderse de la carretera.

Stellantis busca recuperar terreno en software

El acuerdo también muestra cómo Stellantis está reorganizando su estrategia tecnológica. El grupo llevaba años intentando desarrollar una parte mayor de su software internamente, pero algunos proyectos no han avanzado como esperaba.

En 2025, por ejemplo, terminó junto a Amazon el desarrollo de SmartCockpit, una plataforma destinada a renovar la experiencia digital dentro del vehículo, tal y como informó Reuters. Stellantis también redujo sus ambiciones alrededor de un sistema propio de conducción de nivel 3, una tecnología mucho más compleja y costosa.

La colaboración con Mobileye apunta a un enfoque más práctico: apoyarse en un proveedor especializado para incorporar funciones avanzadas sin desarrollar desde cero toda la infraestructura de mapas, recopilación de datos y procesamiento en la nube.

El valor del coche ya no está solo en lo que lleva instalado

Hasta hace poco, las capacidades de un automóvil dependían casi exclusivamente de los sensores, las cámaras y el software incluidos en cada unidad. Los coches conectados están cambiando esa lógica. Un vehículo puede mejorar gracias a información recogida por otros vehículos, recibir nuevas funciones mediante actualizaciones y adaptar sus asistentes a carreteras que nunca ha recorrido.

Es la misma evolución que ya estamos viendo con las actualizaciones OTA, que están convirtiendo el coche en un ordenador con ruedas. También encaja con la integración de Apple Maps directamente dentro de los futuros eléctricos de Ford: el software, los mapas y los datos empiezan a ser tan importantes como el propio motor.

El planteamiento recuerda al funcionamiento de aplicaciones como Google Maps o Waze, que utilizan datos de sus usuarios para detectar retenciones, accidentes y cambios en el tráfico. La diferencia es que REM no se centra únicamente en saber dónde hay atasco, sino en construir una representación mucho más precisa de la propia carretera.

Más seguridad, pero también más dudas sobre los datos

La recopilación colectiva puede mejorar los asistentes de conducción, pero también abre preguntas sobre privacidad y control de la información.

Mobileye sostiene que su sistema no necesita almacenar vídeos completos ni identificar a los ocupantes. Los coches generan datos comprimidos sobre elementos de la carretera, que después se agregan con los procedentes de otros vehículos.

Aun así, será importante conocer qué información exacta recopilarán los modelos de Stellantis, durante cuánto tiempo se conservará, si el usuario podrá desactivar la función y cómo se aplicarán las normas europeas de protección de datos cuando la tecnología llegue a este mercado.

Por ahora, el despliegue confirmado comenzará en Estados Unidos durante 2027. Su llegada a Europa dependerá de los modelos elegidos, las plataformas utilizadas y las condiciones regulatorias de cada mercado.

Los coches empiezan a construir las carreteras digitales

Stellantis no será el primer fabricante que utiliza datos colectivos para mejorar la conducción, pero su incorporación amplía notablemente la escala de Mobileye.

La próxima generación de asistentes no dependerá únicamente de lo que el coche pueda ver en ese instante. También utilizará lo que otros vehículos hayan observado antes y lo que una red de millones de sensores haya aprendido sobre cada carretera.

El cambio puede parecer invisible para el conductor. No habrá necesariamente una nueva pantalla ni un botón llamativo, pero detrás del mantenimiento de carril o de la conducción manos libres habrá millones de coches trabajando juntos para mantener actualizado un mapa común. Esa red puede terminar siendo tan importante como las cámaras y los sensores que lleva instalado cada vehículo.

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