He pasado alrededor de un mes utilizando el ASUS ExpertBook Ultra con Intel Core Ultra X7 358H, 32 GB de RAM y 2 TB de almacenamiento. Sobre el papel, es uno de esos portátiles que lo tiene todo para convencer a un perfil profesional: diseño muy ligero, pantalla OLED con tratamiento antirreflejos, buena autonomía, hardware moderno, funciones de IA, enfoque empresarial y una configuración bastante generosa para trabajar sin ir justo.
El problema es que, después de usarlo en mi día a día, la sensación que me deja no es la de un portátil redondo, sino la de un equipo con muy buenas ideas que no termina de justificar lo que cuesta. No me parece un mal portátil, porque hay cosas que me han gustado bastante: es cómodo, se lleva muy bien encima, la pantalla tiene un tratamiento mate muy acertado y el rendimiento general es bueno para un uso profesional normal. Pero cuando hablamos de un equipo que se mueve cerca de los 3.000 euros, la vara de medir cambia por completo. A ese precio no basta con ser bueno; tienes que sentir que estás ante algo especial cada vez que lo abres, y ahí es donde este ExpertBook Ultra no me ha terminado de convencer.
Un portátil pensado para moverse mucho

Lo primero que llama la atención del ASUS ExpertBook Ultra es su formato. Es un portátil muy compacto, muy ligero y claramente pensado para quien trabaja de un lado a otro. Lo he usado en casa, en escritorio, moviéndolo de una habitación a otra, grabando podcast y trabajando con él como equipo principal durante varias jornadas, y en ese sentido cumple muy bien.
Es de esos portátiles que puedes meter en una mochila o en una bolsa sin pensarlo demasiado. No molesta, no ocupa apenas espacio y no da esa sensación de cargar con una herramienta pesada. Para alguien que viaja mucho, que trabaja en tren, en AVE, en cafeterías, en reuniones o en espacios compartidos, este tipo de formato tiene mucho sentido.
También se siente bien en mano. ASUS ha hecho un portátil que, en general, transmite una sensación cuidada. No parece un equipo barato ni improvisado, y se nota que pertenece a una gama profesional pensada para un usuario que necesita movilidad, seguridad y una máquina seria para trabajar. El problema es que esa buena primera impresión se rompe con algunos detalles importantes.
Esta idea de portátil profesional ligero conecta bastante con algo que ya veníamos comentando en Hefestec al hablar del portátil olvidado del teletrabajo: cada vez pedimos equipos más móviles, más silenciosos, más seguros y más preparados para videollamadas, IA y multitarea. El ExpertBook Ultra intenta responder justo a ese escenario, pero no siempre lo hace con la contundencia que cabría esperar por su precio.
La pantalla es lo mejor del equipo

La pantalla ha sido, con bastante diferencia, lo que más me ha gustado del ASUS ExpertBook Ultra. No solo por la calidad del panel, sino por el tratamiento antirreflejos, que en un portátil profesional tiene muchísimo sentido.
Hay pantallas que se ven espectaculares cuando las pruebas en interior, pero que en cuanto tienes una ventana detrás, una luz fuerte o estás en una cafetería empiezan a convertirse en un espejo. Aquí ASUS ha tomado una decisión muy buena, porque el acabado mate permite trabajar con más comodidad en espacios con luz, reduce reflejos y hace que el portátil sea más utilizable en escenarios reales.
No es solo una característica bonita para la ficha técnica. Es algo que se agradece de verdad en el día a día. Para escribir, navegar, gestionar contenido, revisar documentos, preparar publicaciones o trabajar durante varias horas, la pantalla cumple muy bien. Es agradable, tiene buena definición y el tratamiento antirreflejos le da un punto diferencial frente a otros portátiles OLED más brillantes, pero también más incómodos en ciertas situaciones. Si tuviera que quedarme con una sola cosa de este portátil, probablemente sería esta pantalla.
La bisagra rompe parte de la experiencia premium

El gran problema de mi unidad ha estado en la bisagra. La pantalla no se siente todo lo firme que debería, baila más de lo esperable y, en algunos momentos, si tengo el portátil en la mano o lo muevo ligeramente, tiende incluso a cerrarse. Puede ser un problema concreto de esta unidad, y eso conviene dejarlo claro, pero en un portátil de este precio es justo el tipo de detalle que no puedes ignorar.
En un equipo económico, una bisagra algo menos firme puede ser molesta, pero entra dentro de ciertos compromisos. En un portátil que se acerca a los 3.000 euros, no debería sentirse así. La bisagra forma parte de la experiencia básica de uso: es lo primero que notas cuando abres el equipo, cuando lo ajustas, cuando lo mueves, cuando trabajas con él en una mesa pequeña o cuando lo llevas de un lado a otro.
Si esa sensación no es sólida, todo el discurso premium se resiente. Este es uno de los puntos que más me han sacado de la experiencia, porque el portátil puede ser ligero, puede tener una gran pantalla y puede rendir bien, pero si cada vez que lo abres notas que la pantalla no queda tan firme como debería, cuesta sentir que estás ante un producto realmente redondo.
Rendimiento bueno, pero no sorprendente

La configuración que he probado es potente: Intel Core Ultra X7 358H, 32 GB de RAM y 2 TB de almacenamiento. No estamos ante una versión básica ni ante un portátil pensado solo para tareas ligeras. Sobre el papel, debería ser una máquina muy solvente para productividad, multitarea, trabajo de oficina avanzado, edición ligera y uso profesional diario, y en general lo es.
Para navegar con muchas pestañas, trabajar con documentos, gestionar WordPress, usar herramientas de productividad, preparar contenidos, hacer videollamadas o mover varias aplicaciones a la vez, el ASUS ExpertBook Ultra va bien. No he sentido que sea un portátil lento ni limitado para ese tipo de uso. Los 32 GB de RAM ayudan mucho a trabajar con margen y los 2 TB de almacenamiento son un alivio si manejas vídeos, fotos, capturas, proyectos y archivos grandes con frecuencia.
El rendimiento me ha parecido correcto, sólido y suficiente para un portátil profesional, pero no especialmente diferencial. Aquí vuelve el mismo problema: cuando pagas una cantidad tan alta, esperas algo más que un rendimiento bueno. Esperas una experiencia claramente superior.
Con tareas más exigentes, como edición en DaVinci Resolve, el equipo empieza a enseñar sus límites. He tenido algunos problemas editando vídeo y, aunque esto no significa que sea incapaz de hacerlo, sí deja claro que no estamos ante una estación creativa pensada para edición pesada constante. Es un ultraligero profesional, no un portátil para creadores que vayan a exprimirlo con vídeo todos los días.
Para podcast, por ejemplo, me ha servido. He grabado episodios de Relajatech con él y no he tenido grandes problemas, aunque tampoco estaba completamente tranquilo. Los ventiladores se dejaban notar y, en un entorno de grabación, eso importa.
Calor, ventiladores y los límites de meter mucho en muy poco espacio

Uno de los compromisos habituales en los portátiles ultraligeros es la gestión térmica. Meter un procesador moderno, mucha memoria y bastante almacenamiento en un cuerpo tan compacto tiene mérito, pero también tiene consecuencias. En el ExpertBook Ultra, esas consecuencias se notan en forma de calor y ventiladores.
En uso normal de oficina, el equipo se comporta razonablemente bien. Pero en cuanto le pides algo más, los ventiladores aparecen y el chasis se calienta. No es algo extraño en este tipo de portátiles, pero sí es algo que conviene tener presente, sobre todo porque hablamos de un equipo caro.
Aquí no diría que el portátil falle. Diría que se comporta como cabría esperar de un ultraligero potente. El problema es que el precio invita a esperar más silencio, más control térmico y una sensación general más refinada. En mi uso, esa experiencia más pulida aparece en momentos concretos, pero no de forma tan constante como esperaría en un portátil de este precio.
Autonomía correcta para oficina, menos brillante si editas

La batería me ha parecido correcta. En un uso normal de oficina, sin exigirle demasiado, puede aguantar una jornada de trabajo. En mi experiencia, hablamos aproximadamente de unas ocho o diez horas de pantalla con tareas razonables: navegación, escritura, documentos, gestión de contenido, correo y uso profesional habitual.
Para el perfil al que va dirigido, esto tiene sentido. Si eres una persona que trabaja en movilidad y no quiere estar buscando enchufes constantemente, el ExpertBook Ultra puede cumplir. Pero tampoco hay magia: cuando empiezas a editar vídeo o a exigir más al procesador, la batería cae bastante más rápido.
Es lo esperable, pero hay que decirlo. Los portátiles con chips modernos, NPU e inteligencia artificial se venden muchas veces como si hubieran roto las reglas de la autonomía, pero la realidad sigue siendo bastante sencilla: si haces tareas ligeras, aguanta bien; si editas o le das caña, se vacía bastante antes.
El problema no es solo Windows, pero Windows no ayuda

Parte de la comparación inevitable está en el sistema operativo. No creo que el problema del ASUS ExpertBook Ultra sea simplemente “Windows”, porque sería demasiado fácil decir eso. Windows tiene sentido en muchísimos entornos profesionales, especialmente en empresas que dependen de determinadas aplicaciones, políticas internas, herramientas corporativas o sistemas de seguridad concretos.
Pero cuando un portátil Windows se acerca a los 3.000 euros, la comparación con Apple aparece sola. Por bastante menos dinero, un MacBook Air ofrece una experiencia muy redonda en movilidad, batería, silencio, suspensión, construcción y sensación general de producto terminado. Y si subimos a precios cercanos a los de este ExpertBook Ultra, ya entramos en terreno de MacBook Pro, con otro nivel de pantalla, sonido, rendimiento sostenido y experiencia premium.
Eso no significa que todo el mundo deba comprarse un Mac. Hay usuarios que necesitan Windows, empresas que trabajan con Windows y perfiles para los que un Mac no es una opción. Pero incluso quedándonos dentro de Windows, la pregunta sigue siendo incómoda: ¿qué ofrece este portátil para justificar su precio frente a otros modelos más baratos?
ASUS tiene alternativas muy buenas por menos dinero
Este punto es importante porque ASUS sabe hacer portátiles muy buenos. De hecho, parte del problema del ExpertBook Ultra es que la propia ASUS tiene equipos Zenbook muy interesantes, con pantallas excelentes, buen rendimiento, diseños cuidados y precios bastante más contenidos.
El ejemplo más claro lo tengo en el ASUS Zenbook 14 OLED con AMD, un portátil que me dejó una sensación mucho más equilibrada por bastante menos dinero. No es exactamente el mismo producto ni apunta al mismo usuario, pero sí sirve para poner en contexto la pregunta importante: cuánto pagamos realmente por el enfoque empresarial, la ligereza extrema y las funciones profesionales del ExpertBook.
Si puedes encontrar portátiles con una experiencia muy similar, chips parecidos y muy buena construcción por alrededor de 2.000 euros o incluso menos, cuesta más defender un modelo que se acerca a los 3.000 euros. El ExpertBook Ultra tiene un enfoque más empresarial, sí. Ahí entran funciones de seguridad, gestión, durabilidad, ligereza extrema y una orientación más profesional. Pero desde el punto de vista de la experiencia de usuario, que es lo que realmente notas cada día, no he sentido un salto tan grande como para justificar esa diferencia.
Ese es el centro de esta review. No es que el portátil vaya mal. Es que cuesta como si fuera excepcional y, en mi experiencia, se siente como un portátil bueno.
Para quién sí tiene sentido
El ASUS ExpertBook Ultra puede tener sentido para un perfil muy concreto: una persona que necesita sí o sí Windows, que trabaja en entorno empresarial, que viaja mucho, que valora muchísimo el peso, que quiere una pantalla mate de calidad, que necesita funciones profesionales de seguridad y que busca un portátil muy fácil de llevar encima.
También puede encajar en empresas que compran equipos pensando más en gestión, soporte, seguridad y movilidad que en la relación calidad-precio pura que miraría un usuario particular. En ese contexto, el ExpertBook Ultra tiene argumentos. Es ligero, cómodo, tiene buena pantalla, buena conectividad, una configuración potente y autonomía suficiente para una jornada de oficina.
Pero para la mayoría de usuarios, incluso usuarios profesionales, creo que hay opciones más equilibradas.
Para quién no lo recomendaría
No lo recomendaría a quien busque la mejor relación calidad-precio. Tampoco lo recomendaría a quien quiera un portátil creativo para editar vídeo de forma frecuente, trabajar con proyectos pesados o sustituir a una estación de trabajo. Puede hacerlo en momentos concretos, pero no es su terreno natural.
Y tampoco lo tendría como primera opción para quien simplemente quiere un portátil premium para trabajar, navegar, escribir, editar algo ligero y tener buena batería. En ese caso, hay alternativas más baratas que probablemente ofrecen una experiencia igual o incluso más satisfactoria, especialmente si no necesitas las funciones empresariales que justifican parte del enfoque ExpertBook.
Aquí encajan mejor equipos más equilibrados como el HP OmniBook Ultra 14, el HP OmniBook X 14 o incluso propuestas más grandes y honestas como el Acer Aspire 16 AI, dependiendo de lo que busque cada usuario.
Conclusión: buen portátil, mala ecuación de valor
El ASUS ExpertBook Ultra me deja una sensación rara. Me gusta su idea, me gusta su pantalla y me gusta lo fácil que es llevarlo encima. También valoro que ASUS intente hacer un portátil profesional muy ligero sin renunciar a una configuración potente, porque durante este mes de uso, en tareas normales, ha funcionado bien.
Pero no me ha convencido como portátil de casi 3.000 euros. La bisagra de mi unidad no ha estado a la altura, el rendimiento es bueno pero no sorprendente, los ventiladores aparecen cuando le pides más, se calienta y la experiencia general no me transmite ese salto premium que espero en este rango de precio.
Si costara bastante menos, sería mucho más fácil recomendarlo. Pero por lo que cuesta, le exijo algo más que ser ligero, tener buena pantalla y funcionar correctamente. El problema del ASUS ExpertBook Ultra no es que sea un mal portátil: el problema es que cuesta como un portátil excepcional y se siente como un portátil bueno.