Hay algo casi irónico en lo que está ocurriendo con el iPhone Duo. Apple ha esperado años para lanzar su primer móvil plegable. Durante ese tiempo, Samsung, Motorola, Huawei, Honor y Google han ido probando soluciones, cometiendo errores y perfeccionando una categoría que empezó siendo casi una demostración tecnológica.
Apple tenía una ventaja evidente: podía observarlo todo desde fuera. No necesitaba descubrir desde cero qué problemas podía provocar una bisagra, qué ocurría cuando entraba polvo en el mecanismo o por qué una aplicación diseñada para un teléfono convencional no siempre funciona bien en una pantalla casi de tableta. Y, sin embargo, aquí estamos.
Los primeros compradores del iPhone Duo están comunicando problemas de pantalla, mientras que algunos análisis señalan aplicaciones todavía sin adaptar y una multitarea menos flexible de lo esperado. No significa que todas las unidades vayan a fallar. Pero plantea una pregunta incómoda: ¿cómo es posible que Apple llegue siete años después y algunos de sus problemas nos resulten tan familiares?
Una pantalla rota y un desagradable déjà vu


Algunos propietarios describen chasquidos al plegar o desplegar el dispositivo, seguidos de grietas y líneas luminosas. Hay testimonios de averías después de unas pocas aperturas. Varios casos presentan daños en una zona similar, cerca del mecanismo central.


iFixit desmontó el iPhone Duo para investigar su bisagra. Su hipótesis es que algunos soportes internos podrían ejercer una presión excesiva sobre la pantalla al cerrar el teléfono. También observó partículas en piezas móviles durante pruebas con polvo.
Ni se ha demostrado todavía la causa exacta ni conocemos la proporción de unidades afectadas. Pero la historia recuerda inevitablemente a 2019.
Samsung ya pasó por aquí en 2019


Cuando Samsung presentó el primer Galaxy Fold, varias unidades enviadas a periodistas sufrieron fallos de pantalla. Hubo daños relacionados con la retirada de una capa protectora y problemas cerca de la bisagra. La situación obligó a retrasar el lanzamiento comercial.
Samsung reconoció los problemas, investigó sus causas y reforzó las protecciones y el diseño. Aquello sucedió hace siete años.
Los mecanismos del Galaxy Fold y el Duo son diferentes, y no podemos atribuirles la misma avería. Pero el paralelismo resulta evidente: dos primeras generaciones cuya fiabilidad depende de que una pantalla flexible y muchas piezas móviles trabajen juntas con precisión.
Motorola también descubrió que doblar una pantalla no era tan sencillo


Motorola recuperó el Razr con un formato plegable en 2020. La idea era atractiva, pero surgieron quejas por crujidos, separación entre capas de la pantalla y problemas mecánicos. En una prueba automatizada de CNET, una unidad sufrió un fallo de bisagra después de unas 27.000 aperturas: una prueba de estrés, no una medida representativa de la duración normal del teléfono.
La lección era clara: no basta con fabricar una bisagra que se abra y cierre. Debe hacerlo durante años sin someter a la pantalla a tensiones indebidas.
Huawei, Honor y Google: distintos caminos, dificultades conocidas



Huawei apostó inicialmente por una pantalla flexible que quedaba expuesta en el exterior, incluso con el teléfono cerrado. Era espectacular, pero aumentaba el desafío de protegerla de golpes y arañazos.
Google llegó en 2023 con el Pixel Fold, cuatro años después de Samsung, y también aparecieron informes de pantallas dañadas en los primeros días de uso. Los testimonios individuales tampoco permitían calcular una tasa de fallos general.
Honor ha impulsado plegables cada vez más finos y ligeros, aunque se han documentado incidencias individuales con protectores interiores despegados. No equivalen a un fallo de bisagra ni demuestran un problema extendido, pero recuerdan la delicadeza de las capas que componen una pantalla flexible.
No todos los problemas son iguales ni tuvieron la misma gravedad. Lo que comparten es la complejidad de construir un teléfono cuya pantalla, bisagra y materiales deben trabajar juntos durante años.
El software también tiene su propia maldición


Desde los primeros Galaxy Fold y Pixel Fold sabemos que muchas aplicaciones no están preparadas para transformarse de una pantalla de móvil a otra casi de tableta. En nuestra guía para elegir un móvil plegable explicamos cómo afecta esto al uso cotidiano. En el iPhone Duo algunas aprovechan bien el espacio, mientras otras conservan diseños convencionales o muestran bandas vacías.
La documentación de Apple para desarrolladores explica las adaptaciones necesarias para aprovechar el formato. Las actualizaciones de terceros pueden mejorar la situación, pero el usuario compra el dispositivo ahora.
También está la multitarea: el Duo permite utilizar dos aplicaciones en pantalla dividida, pero con una distribución fija al 50 %, menos flexible que la de determinados plegables Android. Una cosa es esperar a que una aplicación se actualice y otra aceptar limitaciones del propio sistema operativo.
Siete años de ventaja que deberían servir para algo
Apple también ha aprendido de sus competidores. El Duo incorpora una bisagra sofisticada y decisiones orientadas a facilitar reparaciones. iFixit le concedió una valoración provisional de 5 sobre 10 en reparabilidad, destacable para esta categoría.
Pero Samsung tuvo que aprender en 2019 cómo proteger una pantalla flexible; Motorola comprobó en 2020 las dificultades mecánicas del formato, y Google descubrió en 2023 que controlar hardware y software no garantizaba una primera generación sin incidencias.
Apple ha llegado en 2026. Conocer los errores ajenos no permite evitar todos: cada diseño tiene sus particularidades y las pruebas de laboratorio no reproducen necesariamente el uso real. Tampoco sabemos cómo fueron los procesos internos de validación de Apple.
Lo que sí podemos preguntar es por qué algunas de esas lecciones no parecen reflejarse completamente en la experiencia de los primeros compradores.
La maldición no es tener problemas, sino repetirlos
Los plegables actuales son mejores que los de 2019: más finos, con bisagras evolucionadas, pantallas más resistentes y software cada vez más adaptado. Pero siguen siendo dispositivos mecánicamente complejos.
Todavía es pronto para saber si las averías del Duo se limitarán a determinadas unidades o exigirán cambios de fabricación. También cabe esperar que varias incompatibilidades desaparezcan con actualizaciones.
Apple ha tenido siete años para aprender de los errores de sus competidores. Quizá eso sea lo que más deberíamos exigirle: no que su primer plegable sea perfecto, sino que no nos obligue a revivir los mismos problemas que ya conocíamos.
Una primera generación merece cierto margen de mejora. Pero cuando llegas el último a una categoría que otros llevan años perfeccionando, ese margen debería ser bastante menor.