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El mercado de móviles cae un 20 % en envíos: la memoria pone presión sobre los precios

Imagen conceptual de cajas de móviles almacenadas y flecha descendente: caída interanual del 20 % en envíos según datos preliminares de Counterpoint.

Counterpoint estima el peor tercer trimestre en envíos de smartphones desde 2012. Samsung y Apple ganan peso en un mercado que se contrae, mientras los costes de memoria complican la oferta de móviles asequibles.

El problema del mercado de móviles se empieza a notar antes de que un teléfono llegue al escaparate. Counterpoint estima que los fabricantes enviaron un 20 % menos de smartphones en el tercer trimestre de 2026 que un año antes. La consultora vincula ese retroceso a las restricciones y al encarecimiento de la memoria, componentes que pueden condicionar tanto el precio como la gama de modelos disponibles.

El informe original de Counterpoint, fechado el 12 de octubre, sitúa ese trimestre en el nivel más bajo desde 2012 para un periodo comparable. Son cifras preliminares de su servicio Market Monitor y se refieren a envíos al canal, no a compras finales de consumidores. Describen cuánto producto sale hacia distribuidores y tiendas, una señal distinta de lo que acaba vendiéndose al público.

Ganar cuota mientras salen menos teléfonos

El desglose recogido por Reuters el 12 de octubre y la reproducción del informe en IT Home dibujan este reparto. Son estimaciones preliminares de Counterpoint, susceptibles de revisión:

Fabricante Cuota mundial Q3 2026 Evolución interanual de envíos
Samsung 23 % −3 %
Apple 22 % Descenso; sin porcentaje exacto verificado
Xiaomi 10 % Caída superior al 30 %
OPPO 9 % Caída superior al 20 %
vivo 8 % Caída superior al 20 %

Samsung mantiene el primer puesto. Apple supera por primera vez el 20 % de cuota en un tercer trimestre. Xiaomi reduce su participación desde el 14 % del año anterior. Samsung y Apple también reducen sus envíos, aunque resisten mejor que el conjunto. Su mayor cuota refleja esa resistencia relativa, no un crecimiento de unidades.

La explicación matemática es sencilla. Si un mercado pasa de cien a ochenta teléfonos y una marca conserva veinte, su cuota aumenta del 20 al 25 % sin haber enviado uno más. Este ejemplo ayuda a leer el reparto sin confundir cuota con crecimiento: una marca puede ganar protagonismo y, aun así, atravesar un trimestre de retroceso.

La presión empieza en las fábricas de memoria

Reuters recoge el diagnóstico de Counterpoint: el encarecimiento y las restricciones de memoria elevan costes de producción y empujan a fabricantes a recortar envíos y priorizar rentabilidad. La demanda de infraestructura de IA aparece como un factor de presión sobre el suministro.

Para entender esa relación conviene distinguir tecnologías. La DRAM sirve como memoria de trabajo; la NAND almacena datos. La HBM empleada en aceleradores de IA es otro tipo de memoria, pensado para grandes flujos de información. La competencia con los móviles se produce por capacidad industrial y prioridades de producción; no porque un servidor utilice el mismo módulo de memoria que un teléfono.

La conexión está en los recursos industriales y las prioridades de suministro. La documentación de Micron ante inversores contempla que un desplazamiento de capacidad desde HBM hacia DRAM convencional podría aumentar la oferta de esta última. Su informe anual de 2026 ante la SEC también describe una cartera para centros de datos que incluye HBM y memoria para servidores. Esa relación ayuda a entender la presión; no calcula cuántos euros añade la IA a un móvil concreto.

Un precio medio más alto no encarece igual todos los modelos

La cobertura de IT Home recoge otra cifra de Counterpoint: los precios minoristas mundiales habrían aumentado un 20 % desde el inicio de 2026. Tiene un periodo de comparación distinto al descenso de envíos y no permite concluir que cada móvil, o el mercado español, se haya encarecido en esa proporción.

Además, un precio medio puede crecer por dos vías: subidas de tarifas y mayor peso de los dispositivos caros en lo que se vende. Si desaparecen opciones económicas del catálogo, la media aumenta aunque otros productos mantengan su precio. Sin una comparación de modelos equivalentes no podemos atribuir toda la variación a una subida uniforme.

La gama asequible tiene menos margen para absorber un componente más caro sin cambiar el precio o las prestaciones. Si las marcas concentran sus catálogos en productos más rentables, quien necesita un móvil barato puede encontrar menos opciones. Es un riesgo que se desprende de esa estrategia, no una retirada de modelos confirmada para España.

Cambiar de móvil exige mirar más allá del lanzamiento

Para el comprador, esta presión obliga a comparar la oferta concreta con más cuidado. El informe no permite anticipar cuánto costará un teléfono en España dentro de unos meses ni cuándo se normalizará el suministro; comprar por miedo a una subida futura sería adelantarse a lo que sabemos.

Al comparar un teléfono nuevo con otro anterior, conviene atender al coste total, soporte restante y estado de la batería, como explicamos en la guía sobre gama media nueva frente a gama alta del año pasado. Un descuento pierde valor si obliga a renovar otra vez demasiado pronto.

La cuestión de fondo es cuánto cuesta seguir ofreciendo un móvil asequible cuando suben sus componentes. La demanda de infraestructura de IA forma parte de esa presión industrial, aunque no permite explicar por sí sola toda la caída del mercado. El informe señala un canal que se contrae; para saber qué significa en nuestro bolsillo hay que mirar también los precios, las prestaciones y las alternativas que llegan realmente a las tiendas.

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