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El deporte es la nueva guerra del streaming: Disney+ ficha a la Fórmula E

El deporte es la nueva guerra del streaming

Las plataformas de streaming se construyeron alrededor de una promesa muy cómoda: ver lo que quisiéramos, cuando quisiéramos y sin depender de una parrilla. Ahora, después de años enseñándonos a huir de los horarios, están pagando cantidades enormes por conseguir algo que solo tiene valor si lo vemos en directo.

El último movimiento es especialmente revelador. Disney+ se convertirá desde la temporada 2026/27 en el hogar global de la Fórmula E en 144 territorios. El acuerdo incluye entrenamientos, clasificación, carreras, programas previos y posteriores, resúmenes y repeticiones. No es una película añadida al catálogo ni una serie que pueda esperar tres meses: es una cita recurrente capaz de llevar espectadores a la aplicación durante casi todo el año.

La Fórmula E gana una distribución difícil de conseguir por sí sola. Disney gana un deporte global, tecnológico y relativamente joven. Y el streaming confirma que su próxima guerra no se librará únicamente con series de prestigio, sino con acontecimientos que impidan al espectador pulsar el botón de cancelar.

Un acuerdo que comienza con una nueva generación de coches

Según el anuncio oficial de la Fórmula E, el acuerdo es plurianual y comenzará con la temporada 2026/27. En Estados Unidos, las carreras estarán disponibles también mediante ESPN+, mientras que Disney+ actuará como plataforma principal en el resto de territorios incluidos.

El momento no es casual. La competición estrena la generación GEN4, con coches capaces de entregar hasta 600 kW —más de 815 caballos— y acelerar de 0 a 60 millas por hora en aproximadamente 1,8 segundos. También aumenta el número de carreras: el calendario anunciado incluye 21 pruebas en 13 ciudades, desde diciembre de 2026 hasta julio de 2027.

Disney no está comprando solamente las carreras actuales, sino el relato de una competición que quiere entrar en una fase de madurez. La Fórmula E nació en 2014 con un formato condicionado por las baterías: durante sus primeras temporadas, los pilotos tenían que cambiar de coche a mitad de la prueba. Aquella rareza fue desapareciendo conforme mejoraron la autonomía y la potencia. GEN4 pretende demostrar que la categoría ya no necesita pedir disculpas por ser eléctrica.

Acuerdo entre Disney+ y el campeonato de Formula E
Disney+ emitirá todos los entrenamientos, clasificaciones y carreras de la Fórmula E desde la temporada 2026/27. Imagen: Fórmula E.

El directo es el mejor antídoto contra la cancelación

Una serie puede ser excelente y, aun así, generar una relación muy breve con el abonado. Nos suscribimos, vemos ocho episodios durante un fin de semana y cancelamos hasta que llegue la siguiente temporada. Ese comportamiento, conocido como rotación o churn, obliga a las plataformas a estrenar constantemente para reemplazar el interés que se apaga.

El deporte funciona de otra manera. Una temporada crea un calendario, una clasificación y una conversación que se renueva cada semana. No sabemos quién ganará antes de que ocurra y el valor de la carrera disminuye cuando conocemos el resultado. Esa combinación convierte el directo en una herramienta especialmente potente para mantener una suscripción activa.

Netflix comenzó defendiendo que no necesitaba deporte tradicional, pero ha ido incorporando eventos en vivo, combates y contenidos deportivos. Prime Video posee competiciones en distintos mercados. Apple ha utilizado el fútbol estadounidense y, en Estados Unidos, la Fórmula 1. HBO Max integra Eurosport. Disney dispone además de la experiencia y las marcas de ESPN.

La estrategia no consiste necesariamente en transformar cada plataforma en un canal deportivo completo. Consiste en añadir suficientes citas para que la aplicación deje de ser un almacén que abrimos cuando llega una serie concreta. Disney ya está probando otros caminos para aumentar la frecuencia de uso: contamos recientemente cómo quiere integrar vídeos verticales de creadores de TikTok dentro de Disney+. La Fórmula E persigue el mismo objetivo desde el extremo opuesto: contenido largo, programado y en directo.

Por qué la Fórmula E encaja mejor de lo que parece

Sobre el papel, Disney y una competición de monoplazas eléctricos pueden parecer mundos alejados. Sin embargo, comparten varios intereses. La Fórmula E corre en ciudades, tiene una audiencia internacional y presenta la tecnología como parte visible del espectáculo. Disney puede venderla como deporte, entretenimiento y relato de innovación al mismo tiempo.

También es una competición más fácil de integrar en una plataforma familiar que otras propiedades deportivas cargadas de rivalidades locales, derechos fragmentados o calendarios territoriales. Un E-Prix se puede distribuir globalmente con el mismo producto audiovisual y después adaptar narración, análisis y promoción a cada mercado.

El campeonato necesita precisamente esa capa narrativa. La Fórmula 1 creció de forma espectacular fuera de su público tradicional cuando aprendió a convertir pilotos, equipos y tensiones internas en personajes reconocibles. La Fórmula E tiene tecnología y carreras imprevisibles, pero todavía no ha logrado que el público general identifique con facilidad a sus protagonistas.

Disney sabe fabricar contexto alrededor de una propiedad. El acuerdo contempla programas previos, análisis, contenido entre bastidores y resúmenes. Eso es tan importante como emitir la carrera. Un espectador nuevo no necesita que le expliquen cada componente del coche; necesita saber quién se juega el campeonato, qué equipos se odian deportivamente y por qué una decisión durante la clasificación cambia el domingo.

La accesibilidad será la prueba de verdad

El comunicado asegura que la alianza convivirá con acuerdos lineales y emisiones en abierto en mercados clave. Es una precisión relevante. Llevar todas las carreras a Disney+ mejora la disponibilidad para sus abonados, pero una competición emergente no puede permitirse desaparecer por completo detrás de una cuota.

El deporte vive una contradicción. Los derechos audiovisuales proporcionan ingresos imprescindibles, pero su fragmentación obliga al espectador a acumular servicios. En España, el coste de seguir todo el fútbol mediante operadores vuelve a superar con facilidad los cien euros mensuales sin promociones, de acuerdo con el repaso publicado por Cinco Días al inicio de la temporada 2026/27.

La Fórmula E ocupa una posición diferente, pero debe evitar el mismo problema. Necesita exposición para crecer y una plataforma global para profesionalizar su producto. Si el acuerdo reduce la dispersión y mantiene algunas ventanas gratuitas, puede beneficiar al espectador. Si cada mercado termina necesitando combinaciones distintas, habrá cambiado de escaparate sin resolver la confusión.

Disney+ busca dejar de ser “la plataforma de las series de Disney”

Durante sus primeros años, Disney+ se apoyó en una biblioteca extraordinaria: animación, Pixar, Marvel, Star Wars y National Geographic. Esa identidad atrajo millones de suscriptores, pero también la convirtió en una plataforma que muchas familias abrían por temporadas. La empresa necesita ampliar los motivos de uso sin diluir su marca.

Los vídeos verticales buscan una visita diaria. La Fórmula E aporta citas en directo. Los documentales y programas derivados pueden mantener viva la competición entre carreras. El objetivo no es parecerse únicamente a Netflix, sino ocupar más momentos del ocio digital.

Este cambio afecta también a la tecnología doméstica. Las plataformas están elevando la calidad de imagen y multiplicando formatos, como sucede con la llegada de HDR10+ Advanced a Prime Video, pero la calidad técnica ya no basta para diferenciar un servicio. Una carrera en directo puede hacer más por la fidelidad del usuario que otra insignia de HDR en la ficha de una película.

Lo mismo ocurre con las pantallas. Podemos discutir si una televisión o un proyector ofrece mejor experiencia —el LG CineBeam S llegó a hacernos replantear la televisión tradicional—, pero el dispositivo cobra sentido cuando existe algo que queremos ver juntos y en ese momento. El deporte conserva esa capacidad de convertir una emisión en acontecimiento.

La tecnología importa, pero las personas decidirán si funciona

La Fórmula E puede presumir de motores eléctricos, regeneración, baterías y aceleraciones extraordinarias. Esa parte encaja perfectamente en una plataforma interesada en innovación y sostenibilidad. Sin embargo, ninguna especificación crea por sí sola una afición.

El éxito del acuerdo dependerá de si Disney consigue presentar la competición sin convertirla en una clase de ingeniería ni en una copia de la Fórmula 1. Debe explicar la tecnología cuando cambia la carrera, pero situar delante a pilotos, equipos, ciudades y decisiones. El público se queda por una rivalidad o una remontada; después aprende qué significa el modo de ataque.

La adquisición de la Fórmula E confirma que la batalla del streaming ha cambiado. Primero ganó quien reunía el catálogo más atractivo. Después, quien estrenaba más originales. Ahora las plataformas quieren controlar el acontecimiento que sucede hoy, a una hora concreta, y sobre el que hablaremos mañana. Resulta curioso: el futuro del streaming se parece cada vez más a aquello que prometió sustituir, solo que distribuido globalmente y servido desde una aplicación.