La inteligencia artificial se presenta como una función capaz de resumir documentos, generar imágenes y hacer que los dispositivos trabajen por nosotros. Su impacto menos visible está ocurriendo mucho antes de que abramos una aplicación: los centros de datos están absorbiendo una parte creciente de la memoria y los chips disponibles.
Currys, el mayor distribuidor de electrónica de Reino Unido, ha advertido de que las subidas de precio en móviles, portátiles y otros dispositivos serán inevitables durante la segunda mitad de 2026. La empresa puede asegurar inventario durante unos meses, pero no puede evitar un mercado en el que los componentes más rentables se destinan primero a los servidores de IA.
La memoria que falta en tu portátil está en un centro de datos
El consejero delegado de Currys, Alex Baldock, explicó a Reuters que la inteligencia artificial y los centros de datos están consumiendo la oferta mundial de silicio. Queda menos capacidad para teléfonos, ordenadores y electrónica de consumo, lo que provocará problemas de disponibilidad e inflación en los precios.
No toda la memoria es idéntica. Los servidores utilizan productos específicos, como memoria de alto ancho de banda, mientras que un portátil convencional emplea DRAM y almacenamiento NAND. Sin embargo, las mismas compañías deciden dónde invertir, qué líneas amplían y qué productos priorizan.
Cuando fabricar memoria para centros de datos ofrece márgenes mucho mayores, la capacidad industrial se desplaza hacia ese mercado. El consumidor no compite directamente por el mismo módulo, pero sí por el dinero, las fábricas, el empaquetado y la atención de los fabricantes.
El portátil asequible tiene menos margen para absorber la subida
Un ordenador de 2.000 euros puede incorporar un aumento de 50 o 100 euros sin cambiar por completo su posicionamiento. En un portátil de 500 euros, la misma subida puede obligar a recortar memoria, almacenamiento, pantalla o procesador.
Por eso el impacto será especialmente visible en la gama de entrada. Los fabricantes pueden mantener el precio ofreciendo 8 GB de RAM, un SSD más pequeño o una plataforma anterior. También pueden conservar las especificaciones y trasladar el coste al comprador.
Es la misma dinámica que estamos viendo en los smartphones. Las gamas económicas siguen existiendo, pero los modelos equilibrados suben de escalón y las marcas utilizan promociones para disimular un PVP cada vez más alto.
Ya vimos el primer aviso en Apple, Microsoft y Xbox
En La IA le pega un mordisco a Apple, Microsoft y a tu bolsillo analizamos las subidas de Mac, iPad y Xbox y su relación con el coste de la memoria, el almacenamiento y la infraestructura.
La advertencia de Currys amplía el problema. No se trata únicamente de algunas empresas aprovechando su posición para cobrar más. Un gran distribuidor que compra millones de productos ya espera tensiones generalizadas y está asegurando inventario para retrasar el golpe.
Eso no significa que cada subida pueda justificarse por la IA. Las marcas también protegen márgenes, segmentan gamas y aprovechan la escasez como argumento comercial. Pero la presión de componentes existe y afecta especialmente a quienes intentan vender productos baratos.
Los fabricantes pueden responder con menos hardware y más marketing
Si la RAM y el almacenamiento suben, veremos más ordenadores vendidos alrededor de funciones de inteligencia artificial para justificar precios superiores. La paradoja es evidente: la misma tecnología que encarece el dispositivo sirve después como argumento para cobrar más por él.
También pueden aparecer configuraciones desequilibradas. Portátiles con procesadores nuevos y una NPU potente, pero con 8 GB de RAM o SSD de 256 GB. Sobre el papel cumplen los requisitos de un PC con IA; en el uso real, esa memoria puede ser insuficiente para trabajar con varias aplicaciones o ejecutar modelos locales.
En Qué ordenador necesitas para usar IA en local explicamos que la capacidad real depende de la RAM, la VRAM, la GPU y la refrigeración, no únicamente de los TOPS anunciados. Recortar precisamente esos componentes puede convertir el sello de IA en una promesa vacía.
Comprar antes no siempre será la decisión inteligente
Una advertencia sobre futuras subidas puede provocar compras impulsivas. Conviene evitar la sensación de que cualquier portátil actual se convertirá mañana en una ganga.
Los precios dependen del inventario, la demanda y las promociones. Algunos fabricantes compraron componentes con antelación y pueden mantener ofertas; otros tendrán que liquidar modelos anteriores. Además, una caída del consumo puede obligar a reducir márgenes aunque la memoria siga cara.
La mejor estrategia será mirar el producto completo y no únicamente su generación. Un portátil de 2025 con 16 o 32 GB de RAM puede ser mejor compra que un modelo nuevo con una NPU más potente y especificaciones recortadas.
La factura de la IA terminará repartida entre todos
Las grandes tecnológicas están invirtiendo cantidades enormes en centros de datos porque esperan recuperar ese dinero mediante servicios, publicidad, suscripciones y productividad. Parte del coste también se está trasladando indirectamente al mercado de consumo.
La memoria que se destina a un servidor no llega a un portátil. La fábrica que prioriza un componente empresarial retrasa otro producto. El fabricante que paga más por la RAM termina subiendo el precio o recortando especificaciones.
Durante años se dijo que la nube hacía invisible la infraestructura. La inteligencia artificial está demostrando lo contrario. Cada respuesta necesita máquinas, energía y componentes físicos, y esa demanda empieza a competir con los dispositivos que compramos. Después de los móviles, el portátil asequible puede ser la siguiente víctima.