Los móviles plegables nacieron como productos experimentales y caros. La promesa era que, con el paso de las generaciones, la tecnología maduraría, la producción aumentaría y los precios comenzarían a bajar. Samsung ha mejorado mucho el formato desde el primer Galaxy Fold, pero las últimas filtraciones apuntan justo en la dirección contraria.
Los próximos Galaxy Z Fold 8 podrían mantener un precio de entrada cercano a los 1.999 euros, mientras que el nuevo Galaxy Z Fold 8 Ultra llegaría hasta los 2.799 euros en su configuración de 1 TB. No son cifras oficiales y deben tratarse como una filtración, pero encajan con una industria que ha decidido utilizar la palabra Ultra para abrir un escalón de precio casi sin límite.
Dos Fold para dividir una gama que ya era premium
La información publicada por Cinco Días a partir de datos de WinFuture sitúa el Galaxy Z Fold 8 estándar en 1.999 euros para la versión de 256 GB. El Fold 8 Ultra partiría de 2.199 euros y subiría progresivamente hasta 2.799 euros con 1 TB.
La estrategia recuerda a lo que Samsung ya hace con los Galaxy S: un modelo principal y una versión Ultra que concentra las mejores cámaras, la pantalla más ambiciosa y el precio más alto. La diferencia es que la familia Fold ya ocupaba la parte superior del catálogo. Añadir un Ultra significa construir una gama premium dentro de otra gama premium.
El movimiento también permite que el modelo de 1.999 euros parezca relativamente razonable por comparación. Cuando existe una versión de casi 2.800 euros, el Fold normal deja de ser el teléfono prohibitivo y pasa a presentarse como la opción equilibrada.
La tecnología ha madurado, pero el ahorro no llega al comprador
Samsung puede justificar una parte del precio con pantallas flexibles, bisagras complejas, diseños cada vez más finos y procesos de fabricación más exigentes. Un plegable no cuesta lo mismo de producir que un móvil convencional y todavía necesita componentes específicos.
Sin embargo, llevamos suficientes generaciones como para esperar que la madurez industrial empiece a reflejarse en el precio. En 2026 puede ser el año definitivo de los plegables repasábamos cómo Apple, Huawei, HONOR, OPPO, Motorola y Samsung están impulsando formatos diferentes. La competencia debería presionar los precios, pero también está creando nuevos productos aspiracionales.
El plegable ya no se vende únicamente por ser plegable. Ahora necesita ser Ultra, más fino, más grande o incorporar una cámara todavía mejor. Cada mejora sirve para justificar otro escalón y aleja el formato de la democratización que se prometía.
Un móvil de 2.799 euros compite contra un ecosistema completo
Por ese dinero se puede comprar un móvil de gama alta, un portátil potente, una tablet y todavía conservar parte del presupuesto. Esa comparación no significa que nadie deba comprar el Fold 8 Ultra, pero sí muestra la dimensión de la cifra.
Un plegable tipo libro sustituye parcialmente a una pequeña tablet y puede ser una herramienta muy útil para multitarea, lectura, edición o trabajo móvil. Aun así, sigue siendo un dispositivo con compromisos: pesa más, tiene una pantalla interna delicada, la reparación es cara y su batería suele quedar por detrás de la de los mejores móviles convencionales.
El comprador no paga únicamente utilidad. También paga novedad, exclusividad y la posibilidad de llevar el producto más avanzado de la marca. Esa lógica es habitual en relojes, coches o moda, y la electrónica de consumo está adoptándola cada vez con menos disimulo.
La memoria vuelve a aparecer detrás de la subida
Las configuraciones superiores pueden estar especialmente afectadas por el encarecimiento de la memoria y el almacenamiento. En La IA le pega un mordisco a Apple, Microsoft y a tu bolsillo analizamos cómo los centros de datos están absorbiendo componentes y elevando los costes de productos de consumo.
Eso puede explicar por qué pasar de 256 GB a 1 TB resulta cada vez más caro, pero no explica toda la estrategia. Los fabricantes también han aprendido que existe una parte del público dispuesta a pagar más por la configuración superior, aunque el coste real del almacenamiento no justifique toda la diferencia.
Los precios filtrados muestran una combinación de costes industriales y posicionamiento. Samsung necesita margen para fabricar un producto complejo, pero también quiere que el Fold 8 Ultra funcione como símbolo del catálogo.
El verdadero problema será justificar el Ultra
Hasta que Samsung presente oficialmente los dispositivos no conoceremos sus precios definitivos ni todas las diferencias entre ambos modelos. La filtración puede cambiar y conviene no convertirla en una confirmación.
Si las cifras se mantienen, la pregunta será qué ofrece el Ultra para justificar entre 200 y 800 euros adicionales. Una cámara mejor, más almacenamiento o unos milímetros menos de grosor pueden ser importantes, pero tendrán que transformar realmente la experiencia.
Los plegables han demostrado que pueden ser útiles y dejar de parecer prototipos. El siguiente paso debería ser llegar a más personas. Si Samsung termina llevando su mejor Fold hasta los 2.799 euros, la tecnología habrá madurado, pero su precio seguirá tratándola como un lujo reservado a muy pocos.